Martes 08/01/2002

No sirvo para tener amigos. Me tomo las cosas demasiado en serio. Por eso nunca consideré amigos a la gente con la que me juntaba. Quiero decir amigos, de esos que se cuentan sus problemas o aparecen por tu casa sin avisar. Más de alguna vez me sacaron en cara que sólo escuchaba intimidades ajenas pero nunca contaba alguna propia, y tuve que decir que si no les parecía entonces dejaran de contarme sus cosas. Supongo que alguien podrá decir que si tuve amigos, pero como dije me tomo las cosas demasiado en serio como para estar de acuerdo. Amigos siempre me pareció del mismo calibre que pololos. O peor. Amigos para toda la vida. Somos amigos desde el colegio. Para eso están los amigos. Una palabra demasiado grande para alguien que nunca está seguro de nada.

Entre los hitos del agitado año pasado, creí que había llegado el momento de perder la virginidad amistosa. Y fue genial mientras duró. Ver siete días seguidos a la misma persona y seguirte entreteniendo. Ir a acampar junto a gente con la que antes sólo pelabas el cable en clases, o esperando en la fotocopiadora. Hablar cosas serias como si fueran estupideces, y estupideces como si fueran serias. Cosas así. De mi definición cinematográfica de amigos creo que sólo faltó que nos gustara la misma mujer, en un caso, y que se nos empezaran a confundir las señales, en el otro.

Pero nada. Ahora todo parece estar volviendo a su sano equilibrio inicial. Me gustaban los encuentros intensos y distanciados, ser los mejores amigos durante tres horas y luego no verse en tres meses, y ojalá puedan resucitar. A quien engaño. Las cosas nunca vuelven a ser lo que fueron, pero eso no significa que tenga uno que quedarse donde está. Parafraseando el rayado que rescató Redolés, yo prefiero el caos. ¿Terminan las amistades por desgaste como si fueran relaciones de pareja? Supongo que si. Además, no dejan de ser también una relación de pareja. Y después de esto debería quedarme sin amigos, porque un amigo no anda ventilando sus reflexiones en una página web por más que la lean dos personas. Al menos en mi compleja y estúpida definición de amistad.
ch@personajes.cl

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