Me rindo. Hoy ya es miércoles y todavía no se me ocurre nada para el domingo. Más encima el material para
reciclaje se acabó. Así que volveré a la opinación. No se quejen, es el último recurso y ya agoté
todas mis neuronas. En todo caso, durante los últimos días no pasaron muchas cosas interesantes.
La semana pasada en cambio, murió Andrés Pérez. Que apestoso. En un país donde pocos hacen cosas que den
envidia de lo buenas, se muere uno de esos pocos. Por qué mejor no se murió uno de los Huasos Quincheros.
Es un decir, ustedes entienden. No entendí por qué él y su familia ocultaron durante todo el tiempo que
la enfermedad que lo tenía agonizando era causada por el SIDA. Incluso escuché de una periodista que mencionó
la fatídica palabra al preguntar la opinión de uno de sus amigos, y se llevó una amenaza de vuelta. Cómo si
tener SIDA no fuera sólo una enfermedad sino también una vergüenza. Puedo entender a un retrógrado reaccionario
aspirante a numerario con semejante creencia, pero a tipos que se supone más cuerdos no. Al final son todos
iguales, sólo que algunos son tolerantes con lo anormal y vergonzoso, esos son los de mente amplia,
y otros son abierta o disimuladamente intolerantes. ¿Y dónde están los que encuentran que tener SIDA es igual
de polémico o vergonzoso que tener cáncer? No existimos, supongo.
Claro que está el derecho de la gente a hacer lo que quiera con su vida, y eso incluye el derecho a no
convertir un problema personal en bandera de lucha, caso emblemático o niño símbolo. Espero que
al menos estén conscientes de que se perdieron una oportunidad de ayudar a desvergonzar el SIDA.
Otra cosa curiosa, al menos durante el tiempo que estuve ahí, fue descubrir que no estamos preparados para
enfrentar una muerte con alegría. Por más que hubiera murgas, canciones, baile y música en la calle, el
velorio de Andrés Pérez fue triste. La gente ponía cara de lástima, y no me refiero a los familiares y
amigos sino a los cualquiera como yo que estaban ahí. No tiene nada de malo en todo caso, es sólo una observación.
|