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No había nadie en casa. Rompí un vidrio en la cocina y entré. Sobre la mesa un desayuno sin terminar.
En la habitación un desorden de lunes por la mañana. Nada de joyas. Terminé el desayuno viendo un
programa matinal. Los niños bajaron y fui a dejarlos al colegio. Al volver me detuve en el almacén.
Elegí algunas verduras y se las entregué a la señora. Me salté el almuerzo y pude salir un poco antes
de la hora. Josefina aceptó tomar un café. Nos sentamos al lado de la ventana. Las olas reventaban a lo
lejos. El amanecer se anunciaba y le toqué la punta de la nariz. Me regaló una sonrisa. Se durmió y
la miré durante un rato. Me di una ducha. Dejé el desayuno a medias. Mientras salía hacia la fábrica
me pareció ver un vidrio roto en la cocina.
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