¿Cómo puede alguien declararse artista de profesión? Curioso. Una cosa es ganarse la vida cantando o pintando,
pero de ahí a creer que al arte puede ser una profesión hay una distancia considerable. Un ingeniero puede
trabajar haciendo ingeniería nueve horas al día. Igual un médico, un arquitecto, un psicólogo o un docente. Pero
¿cómo se puede trabajar todo el día haciendo arte?
El arte es algo muchísimo más difícil que la ingeniería y el resto de las profesiones, e incluso muchas veces
una misión imposible. Sin embargo vivimos en un mundo donde René de la Vega es un artista, e incontables
personas que hacen maravillas en sus ratos libres son dueñas de casa, ingenieros comerciales o contadores. Los
artistas deberían titularse, colegiarse, sindicalizarse si comparten el mismo empleador, e incluso aparecer
en el censo junto con las demás profesiones. ¿O ya es así?. Debo admitir que no estoy muy informado sobre los
alcances de la profesionalización de los artistas.
En cualquier caso, debemos lamentarnos de que los artistas nacionales sean tratados tan injustamente por
el veleidoso público nacional. Por ejemplo, después del fin de la dictadura Patricia Maldonado acusaba
una campaña de discriminación en su contra por razones políticas, como explicación al brusco cese de llamados a
actuar en televisión y otros espacios. Puede ser, en este país pasan las cosas más extrañas, pero es muy probable
que no la hayan llamado más por mala. Lo mismo a muchos de los huérfanos de Sábados Gigantes y Cesar Antonio Santis.
Los oficinistas de la canción como dijo un entrevistado en la revista La Bicicleta. Así trata Chile a muchos
de sus artistas. Por desgracia a veces muchos son pocos.
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