Para los que no sabíamos que Forever Young había quebrado, nos informo que otra compañía tomó la
representación de la marca y promete devolvernos pronto el maravilloso infomercial. Bueno, no es maravilloso.
En realidad es horrible y vergonzoso, pero no es peor que Morandé con compañía, El Lunes sin falta
o Noche de juegos. La volatilidad de lo rasca me interesa mucho. Básicamente todos los programas,
de televisión y radio, son en mayor o menor medida infomerciales. Todos los animadores cuentan en algún momento
las bondades de los productos que los auspician, los muestran durante todo el programa como parte de la
decoración, o incluso tienen personajes ficticios portadores de las marcas. Supongo que se diferencian de los
infomerciales explícitos en la proporción dedicada a los auspiciadores y al relleno, pero habría que medir
efectivamente lo que pasa en unos y otros. Podrían haber sorpresas.
Más interesante en todo caso es que a pesar de que sean formalmente parecidos, unos programas son rascas
y otros representan lo que le gusta a la mayoría. Por favor aquí omitamos la conclusión lógica que salta a la
vista y pasemos al rotómetro. Este interesante test circuló hace un tiempo de forward en forward por
correo electrónico, y en cada pregunta podíamos encontrarnos con el rasca que llevamos dentro. A pesar
de ser divertido, muy divertido, no dejaba de llamar la atención que la mayoría de las preguntas eran simplemente
sobre conductas desinhibidas o incluso cómodas. Tener el televisor en el living me parece mejor que tenerlo
frente a la cama, aunque idealmente dentro de un mueble que pueda abrirse sólo cuando queramos verlo. Frente a
la cama es patético, teniendo la cama tantas actividades entretenidas como dormir, hacer guerra de almohadas,
leer un libro, o hacerse cariños con el cuerpo desnudo. Carretear en la calle frente a la casa sería genial,
si uno fuera amigo de sus vecinos y el resto no llamara a los guardianes de la ley. Que triste que las paredes de
las casas sean fronteras impermeables. Y así con muchas cosas más, que no recuerdo. Si alguien tiene por ahí
el rotómetro (¿bart?) por favor me lo envía.
En cambio Kike Morandé es todo un señor digno de reportajes en Caras y Cosas, Ivan Moreira todo un diputado de
buen barrio, Viva el Lunes el programa más visto de los últimos años, Miguel Piñera un eterno rebelde
y bohemio como ya no quedan, y Carlos Menem un viejito chocho que se casó con nuestra reina de belleza (y no
un corrupto de las grandes ligas y traficante de armas, que va). Para que hablar de esos honestos, intachables
y bondadosos hombres de negocios que llenan la sección Vida Social de El Mercurio. Que ganas de hablar, pero tengo
mucho sueño. Buenas noches.
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