Viernes 14/12/2001

Vi Cuando Harry Conoció a Sally, en el cine, coincidiendo con un momento de discusión sobre si un hombre y una mujer podían o no ser amigos. Si recuerdan la tesis de Harry, decía que no podían ser amigos porque siempre se interponía el sexo. Si la mujer era atractiva, al hombre le daban ganas. Si no lo era, igual le daban ganas. Hay una delgada y difusa línea entre jugar con las ganas y que las ganas jueguen contigo. Bien lo sabe donaferfa, y feliz cumpleaños atrasado. Pero cuando logras domar las ganas es como ganarle al toro. Es como subirse a una montaña rusa que al mismo tiempo no para y no parte. Es como sumergirse al mismo tiempo bajo el agua y mirarse sonreír, pero sólo hasta que no puedes aguantar más la respiración. Si me permiten seguir, es como saber y no saber, como tocar con la vista y ver con el olfato. Son tantas puertas que se abren, a las que puedes asomarte pero no entrar. Es como caminar sobre el agua. En realidad, un hombre no puede ser amigo de una mujer como es amigo de un hombre. Y esa, queridos amigos, es precisamente la gracia.
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Pífanos apocalípticos
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