Jueves 13/12/2001

A veces mi país da risa. Gracias a la colaboración de bart, pude saber de que se trataban las acciones judiciales de El Porvenir de Chile y Acción Familia en contra de las fotografías de desnudos de María Gracia Subercaseaux, y cual fue la respuesta de la aludida. Además, todo esto por intermedio de Las Ultimas Noticias, pude conocer la condena de la Iglesia Adventista a la película y libros de Harry Potter, por girar en torno a la hechicería y otras prácticas condenadas en las enseñanzas de la Biblia, y la indignación de la comunidad de Futaleufú por un sketch de Alvaro Salas y Felipe Izquierdo, en el que bromeaban diciendo que ese pueblo estaba tan atrasado que elegían al alcalde por cachipún. El alcalde, por supuesto, desmintió que hubiera sido electo mediante tan peculiar sistema. Si no supiera que toda esta gente se toma esas cosas en serio, diría que Las Ultimas Noticias no es más que un tabloide. Por desgracia, en realidad así es mi país.

¿Por qué la ofensa, la moral y las buenas costumbres aparecen en la constitución? Lógicamente, no me parece lamentable que la gente se querelle contra lo inmoral o lo ofensivo. Lo vergonzoso es que nuestra legislación lo permita. Incluso pueden iniciarse acciones judiciales por ofensas a Jesucristo y otras divinidades. Junto con el movimiento en contra de aviones y submarinos, alguien debería liderar uno en contra de la ofensa. Con el aporte de algún mecenas, presentaríamos todo tipo de querellas y demandas. Una contra Kike Morandé y la Porotito Verde, por ofender nuestro sentido del buen gusto. Otra contra la Iglesia Católica, por patrocinar esa ofensa a la cordura que son las peregrinaciones con autoflagelación a Lo Vasquez. Varias contra las revistas que muestran fotos de Cecilia Bolocco y Carlos Menem, por ofensas a la estética. Por último unas cuantas respecto a los temas de fondo, por ejemplo contra el mal por ofender al bien, o contra la mentira por ofender a la verdad. Total, debería bastar con demostrar que el bien y la verdad son sagrados para suficiente número de personas. A lo mejor podemos postular al FONDART para conseguir financiamiento.

Llamo entonces a todos los ofendidos, de todas las razas siempre que no sean distintas a la mía, de todas las religiones siempre que sean ateos, y de todas las extracciones sociales siempre que no vivan de Plaza Italia para abajo, a unirse a esta gran cruzada en defensa de nuestro sagrado derecho a que no ocurra ofensa alguna, visible o no visible, en plazas públicas o casas particulares, nos importe o no nos importe. La ofensa se agazapa a la espera de atacarnos en el momento menos pensado, y ahí estaremos nosotros para aplastarla, silenciarla, esconderla y eliminarla, hasta lograr hacer de nuestro país una taza de leche, un remanso de paz y un oasis de silencio.
ch@personajes.cl

Notas de la avalancha
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