A veces mi país da risa. Gracias a la colaboración de bart, pude saber de que se trataban las
acciones judiciales
de El Porvenir de Chile y Acción Familia en contra de las fotografías de desnudos de
María Gracia Subercaseaux, y cual fue la
respuesta
de la aludida. Además, todo esto por intermedio de Las Ultimas Noticias, pude conocer la
condena
de la Iglesia Adventista a la película y libros de Harry Potter, por girar en torno a la hechicería y otras
prácticas condenadas en las enseñanzas de la Biblia, y la
indignación
de la comunidad de Futaleufú por un sketch de Alvaro Salas y Felipe Izquierdo, en el que bromeaban diciendo que
ese pueblo estaba tan atrasado que elegían al alcalde por cachipún. El alcalde, por supuesto, desmintió
que hubiera sido electo mediante tan peculiar sistema. Si no supiera que toda esta gente se toma esas cosas
en serio, diría que Las Ultimas Noticias no es más que un tabloide. Por desgracia, en realidad así es mi país.
¿Por qué la ofensa, la moral y las buenas costumbres aparecen en la constitución? Lógicamente, no me parece
lamentable que la gente se querelle contra lo inmoral o lo ofensivo. Lo vergonzoso es que nuestra legislación
lo permita. Incluso pueden iniciarse acciones judiciales por ofensas a Jesucristo y otras divinidades. Junto con
el movimiento en contra de aviones y submarinos, alguien debería liderar uno en contra de la ofensa. Con el aporte
de algún mecenas, presentaríamos todo tipo de querellas y demandas. Una contra Kike Morandé y la Porotito Verde,
por ofender nuestro sentido del buen gusto. Otra contra la Iglesia Católica, por patrocinar esa ofensa a la cordura
que son las peregrinaciones con autoflagelación a Lo Vasquez. Varias contra las revistas que muestran fotos de
Cecilia Bolocco y Carlos Menem, por ofensas a la estética. Por último unas cuantas respecto a los temas de fondo,
por ejemplo contra el mal por ofender al bien, o contra la mentira por ofender a la verdad. Total, debería
bastar con demostrar que el bien y la verdad son sagrados para suficiente número de personas. A lo mejor podemos
postular al FONDART para conseguir financiamiento.
Llamo entonces a todos los ofendidos, de todas las razas siempre que no sean distintas a la mía, de todas las
religiones siempre que sean ateos, y de todas las extracciones sociales siempre que no vivan de Plaza Italia
para abajo, a unirse a esta gran cruzada en defensa de nuestro sagrado derecho a que no ocurra ofensa alguna,
visible o no visible, en plazas públicas o casas particulares, nos importe o no nos importe. La ofensa se
agazapa a la espera de atacarnos en el momento menos pensado, y ahí estaremos nosotros para aplastarla, silenciarla,
esconderla y eliminarla, hasta lograr hacer de nuestro país una taza de leche, un remanso de paz y un oasis de
silencio.
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