Martes 11/12/2001

Emol tenía un foro para opinar sobre las acciones judiciales que iba a iniciar El Porvenir de Chile, junto a Acción Familia, contra las fotografías de desnudos de María Gracia Subercaseaux. Pero no logré encontrar ninguna noticia sobre el tema, así que no se de que acciones judiciales se trata ni cual es el motivo. Si alguien tiene un link por favor avíseme, y mientras tanto tendré que considerarlo un mito.

Aunque no tiene nada que ver, no le encontré mucha gracia a las fotos de María Gracia, en cambio las acciones de El Porvenir de Chile me parecen cada vez más exóticas y graciosas. Lamentables, por supuesto, pero tan notables como lo fueron los martes de Merino y las prédicas de Hasbún. Lo que encontré a cambio, por obra y gracia de los buscadores, fue una nota antigua de La Tercera sobre Patricia López, a quien calificaba de la sucesora natural de Patricia Rivadeneira, y le regalaba adjetivos tales como atrevida y provocadora. Ella, por su parte, declaraba no tener temor de transformarse en un símbolo sexual.

Si pudiéramos separar el acto de provocar en dos, tendríamos que reconocer que un muy bajo porcentaje ocurre en el lado del provocador, y la mayoría ocurre en el lado de los provocados. Patricia López no me parece ni atrevida, ni provocadora, y menos un símbolo sexual. Al verla en televisión me imagino una mina contundente pero sin gracia. La imagino capaz de pegarte un combo si no queda satisfecha. Me imagino una muñeca de carne sobreinflada. Me imagino que con ella podría gozar como loco, y al mismo tiempo estar resolviendo complejos problemas matemáticos. Y por supuesto disfrutando ambas cosas. Alguien podrá decir que me equivoco, pero creo que la imaginación nunca puede equivocarse.

Cuando estaba en el colegio y leí por primera vez sobre el destape español, me imaginaba toda clase de cosas chocantes. Y no de las que provocan rechazo, sino de las que te violentan varios de tus principios y luego te atraen con fascinación. Luego vi algunas películas de Almodovar, emblemáticas del famoso destape, y me provocaron unos cuantos bostezos. Estaba fuera de contexto, lo sé, pero mi imaginación no es tan fuerte como para sacarme del Santiago de fines de los ochenta y llevarme a Madrid diez años antes.

En los últimos años han aparecido unos cuantos distinguidos periodistas hablando del destape chileno. Al parecer se refieren a obras de teatro con breves momentos de actores desnudos, una señorita de familia que saca fotos de si misma sin ropa, películas subidas de tono una vez a la semana en televisión abierta. Culos y tetas. ¿Ese es el destape? Que cosa más paupérrima.
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Mar de dudas
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