No tengo nada en contra de la publicidad, pero encuentro un poco tontos a quienes la convierten en la madre
de todas las respuestas. Así como ni el mentholatum ni la aspirina curan todas las enfermedades, la publicidad
definitivamente no sirve para todo. ¿Queremos vender un producto? Hagamos una campaña publicitaria.
¿Queremos que la gente prevenga el contagio de una enfermedad? Hagamos una campaña publicitaria.
¿Queremos que los jóvenes no se hagan adictos a las drogas? Hagamos una campaña publicitaria.
El tema siempre es qué tipo de campaña hacemos, si en televisión, en radio, repartiendo volantes, o con avisos en
las calles, pero nunca nadie parece preguntarse ¿necesitamos una campaña publicitaria para lograr este objetivo?
Supongo que la respuesta siempre será la campaña se complementa con otras acciones. Me gustaría saber
cuanto cuestan las campañas y cuanto los complementos. Y por supuesto, me gustaría conocer cuales son
estos complementos, quienes los propusieron, y cómo ayudan a alcanzar el objetivo que se busca. Probablemente
esta información existe y en una de esas hasta es pública. La curiosidad me come.
Me refiero a campañas como las de prevención de enfermedades, adicciones, llamados a participar en elecciones, cosas
así, y no a estupideces como Piensa positivo. Si mi temor es que detrás de las campañas serias no haya mucho
fundamento científico, que se puede esperar de infantilismos como ese, Don Graf o Segurito. No hay mucho
que decir al respecto. Estoy seguro que Casimiro y Hellmitt tenían mejor base teórica, o al menos eran igual de
útiles pero menos pretenciosos. Y eso ya es algo.
¿Alguien hace estudios para medir la efectividad de las campañas publicitarias? Probablemente no. O si los hacen,
deben ser igualmente serios. Es un supuesto, pero no me imagino que alguien gaste tiempo y dinero en hacer un buen
estudio del impacto de una campaña publicitaria, si la campaña misma la hizo un egresado de APLAPLAC.
Perdonen si al final la columna de hoy se convirtió en una lista de divagaciones, preguntas y supuestos. Si alguien
tiene respuestas, estaré eternamente agradecido. Yo sólo quería decir que la publicidad se ha vuelto un objeto de fe,
pero la elaboración de ese y otros objetos similares quedará para otra ocasión.
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