Señor Director:
Creo que la polémica sobre el llamado "derecho a no nacer" no tiene sentido. Una de las características de un
derecho debería ser que quien lo posea esté en condiciones de ejercerlo. Se que la definición legal de este
concepto no se ajusta exactamente a este principio, pero me parece que la discusión no está en ese terreno sino
en el de la ética y la moral. Nadie puede estar obligado a ejercer un derecho, lo que supone la capacidad
del poseedor de tomar voluntariamente una decisión. Un feto no es capaz de manifestar su voluntad al respecto, si
es que puede considerarse que la tenga, por lo que la decisión de que nazca o no sólo podría pertenecer a
otros distintos de él. Tendríamos entonces que considerar, en caso de que la moral de los involucrados lo permita,
la existencia del "derecho a impedir el nacimiento", o en caso contrario del "derecho a permitir el nacimiento". Lo
que está en cuestión, entonces, no es el derecho sino el deber del feto a nacer.
Nuevamente, la pregunta es si puede tener derechos quien no ha nacido, y como él cualquier otro ser incapaz
de tomar decisiones. Al menos tal como he expuesto, es un contrasentido. El concepto de deber es en cambio
mucho más simple, y por cierto puede un ser sin discernimiento tener obligaciones que es incapaz de comprender,
al menos en el contexto de una sociedad de la que tampoco eligió ser parte.
Cómo escribí en una carta anterior a esta sección, espero que a estas alturas baste mi dirección de correo
electrónico como firma, dato bastante más útil para identificarme y fomentar un intercambio de ideas entre
lectores que un simple nombre y apellido.
|