Ayer vi, creo que por segunda vez, la franja televisiva para las próximas elecciones. Un candidato UDI afirmaba que
los chilenos estaban cansados de promesas, y prometía que ahora todo iba a cambiar. Te prometo. Un candidato comunista
criticaba que en la educación se agrupara a los niños por clases sociales, y proponía agruparlos por capacidades.
Todos los genios juntos en un lado, todos los lesos juntos en el otro. En la publicidad callejera, algunos
candidatos han optado novedosamente por la honestidad. Unos ofrecen ser los diputados de Lavín. Otros ofrecen
trabajar por Lavín. Así después, cuando salgan electos, nadie podrá ir a reclamarles que no están trabajando
por sus electores. Eso es ser previsor. Los candidatos de la Concertación hacen campaña mostrando el moderno y
recién inaugurado tren entre Santiago y Chillán, pero cuando la gente va a comprar pasajes se enteran que el
tren no empieza a funcionar hasta Marzo, tal vez hasta Mayo. Podrían haberse sacado una foto en un tren de utilería.
O en el bus que lleva desde el Metro Parque O'Higgins hasta la entrada de Fantasilandia.
Ayer también vi por casualidad un capítulo de The Awful Truth, aunque tamales me rete por hablar mucho
de televisión, y mostraban como habían tratado de inscribir como candidato en Estados Unidos a un Ficus. A
pesar de tener más de 25 años y ser residente del distrito, no lo dejaron inscribirse. Finalmente llamaron a
los electores a que escribieran Ficus en el voto, y quienes lo hicieron fueron cuatro veces más que
quienes votaron por el candidato que ganó la elección. La conclusión, bastante sensata, era que la mayoría de
la gente prefería que los representara un árbol a que los representara el candidato ganador. Otros Ficus
se presentaron en distritos a lo largo de Estados Unidos en sucesivas elecciones.
En nuestros tiempos mozos, presentamos una lista al Centro de Alumnos de la Facultad cuya frase de campaña llamaba
a los alumnos a votar Por Una Universidad Rica. Por supuesto no de riqueza intelectual o material sino de
ricura, aunque después supe que la lista ganadora nos dedicó unas palabras rescatando nuestro mensaje. Y lo decían
en serio. Por último, y para rellenar, cito a continuación la declaración pública de nuestra lista, rescatada de un cuaderno, en
caso de que algún candidato quiera sacar una que otra idea.
Amados compañeros:
En estos momentos tan difíciles, en que la familia chilena se ve atacada desde todos lados por los emisarios del
mal, y en que el quinto jinete ya asoma en el horizonte, es necesario hacer algunas aclaraciones.
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Mientras otras listas buscan poder político, organizaciones estudiantiles polarizadas y sucias ambiciones personales,
nosotros sólo deseamos que ustedes se realicen como personas, que alcancen la plenitud espiritual, y que Dios les
de una mujer fértil y descendencia próspera.
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Mientras otras listas tienen dinero para gastarlo en ideas pobres o en fórmulas caducas de propaganda (lienzos,
calcomanías, afiches), nosotros tenemos muchas ideas (algunas bastante estúpidas, pero muchas al fin) y nada de plata.
Es así como pasamos horas trabajando para sacar carteles, con papel de computador y tierra de color, en vez de
pagarle la plata que no tenemos a una imprenta para que lo haga.
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Y mientras las otras listas ofrecen lo mismo de siempre, o sea preocuparse de los problemas de los estudiantes,
de los problemas de docencia, de los problemas económicos, y de algunos etcétera, nosotros creemos que de eso se
puede preocupar cualquiera, incluso nosotros. Por eso tenemos proyectos culturales y de entretención, por los
que todo el mundo reclama y que nadie se preocupa de concretar
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Finalmente, queremos resumir expresando que nuestra intención es construir una Universidad chora, encachada,
macanuda, caballa, descueve, despiporre, del uno, sabrosa, exquisita y deliciosa. Es decir, rica.
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