Curso: EH121 Filosofía I
Sección: 01
Semestre: 88/2
Tarea: Relato y análisis de sueños
Soñé que estaba en el campo, solo, al parecer en el fundo de un pariente lejano. Aunque era extraño, me sentía
como en mi casa. Salí buscando a alguien, y como sospechaba no había nadie hasta donde podía ver. De pronto
el claro cielo de verano se llenó de nubes, al principio grises pero luego de un opaco tono verdoso que en pocos
instantes oscureció el ambiente. Entonces comenzó a llover sangre, y la lluvia se transformó rápidamente en nieve.
Permanecí inmóvil mientras mi cuerpo se cubría de copos de sangre, que se derretían formando una espesa capa roja.
En ese momento me di cuenta que la sangre no brotaba del cielo hacia mi sino de mi hacia el cielo. Las nubes
absorbían mi sangre, tomando un brillante color rojo.
Traté desesperadamente de correr pero resbalaba en los charcos y no lograba avanzar. Cuando logré llegar a la casa,
la puerta había desaparecido y en su lugar había un enorme árbol que cubría con sus ramas toda la construcción.
Empecé a golpear el árbol con mis manos, y sus ramas se volvieron pájaros que se lanzaron sobre mi. La sangre ya
se había convertido en un lago, y nadé hasta que los pájaros me obligaron a sumergirme para evitar su ataque.
Estuve sumergido varias horas, observando como los pájaros se lanzaban al líquido tratando de atraparme, para
al instante morir ahogados. Cuando se hizo insoportable el mar de sangre y pájaros muertos me decidí a salir a la
superficie, pero en lugar del campo emergí en el jacuzzi de un lujoso baño. Me limpié, dejé
las ropas sucias en el suelo y me vestí con una bata roja que colgaba de la puerta. Al salir descubrí que había una
gran fiesta, y al bajar la gran escalera de mármol la multitud guardó silencio esperando mis palabras. Ante mi
asombro pronuncié un gran discurso, aclamado por la concurrencia, y luego hablé con personas que no conocía pero que
parecían ser mis grandes amigos. Cuando se fueron los invitados me di cuenta que tenía esposa, y que mis cinco hijos
estaban en casa de mi suegra. No me extrañó, como tampoco el hecho de que mi esposa fuera mi profesora
de matemáticas del colegio. Entonces subimos a nuestra habitación, y sobre la gran cama de agua nos desvestimos y
acariciamos. Todo parecía relativamente normal, pero los dientes de mi profesora empezaron a crecer hasta que
agujerearon la superficie de la cama. El agua empezó a salir, pero no era agua sino sangre, y mi profesora era un
millón de pájaros, la pieza un lago y nuevamente estaba nadando entre cadáveres y sangre sucia. Vi como
la sangre se coagulaba sobre mi, hasta que mis movimientos se detuvieron y quedé suspendido en la oscuridad.
De pronto se hizo la luz. Y fue la luz del refrigerador, que vi desde el interior de mi cubo de hielo. Alguien me
sacó y sacudió para hacer caer mi hielo en un vaso, pero el vaso tenía sangre y de nuevo estaba nadando. Esta vez
nadé durante varios días, y logré llegar a una orilla. Pero la orilla era una tabla del Arca de Noé, y yo era una
vaca que subía junto a cientos de animales. Y los animales eran personas, condenados caminando hacia la muerte, y
el arca era un gran falo. Y nosotros éramos símbolos fálicos. Y los pájaros eran símbolos fálicos. Pero la sangre
no era símbolo fálico. Y de nuevo estaba nadando. Falos que flotaban entre falos. Falos y más falos. Puros falos.
Entonces me desperté.
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