Señor Director:
Leí con interés una carta publicada el pasado Domingo con el título Consumo de drogas. Había visto antes
una noticia en televisión respecto al estudio encargado por Conace a la Universidad de La Frontera, que afirma
que casi un tercio de quienes ingresan a los Servicios de Urgencia, por accidentes, agresiones o intentos de
suicidio, han consumido alcohol o algunas drogas. Me llamó la atención, sin embargo, que quien escribe la
carta considere un hecho que en esos casos fue ese consumo la causa del ingreso a dichos Servicios.
Visité entonces el sitio web de Conace (www.conace.cl), donde no se entregaban muchos datos respecto al estudio
pero a cambio se citaba a dos autoridades entregando sus conclusiones. Por un lado la
Secretaria Ejecutiva de Conace consideraba que "los resultados demuestran que el consumo de drogas provoca
actitudes violentas", y por otro el jefe de la Unidad de Salud Mental del Ministerio de Salud afirmaba que
"en casi el ciento por ciento de los casos, la droga consumida y presente en el cuerpo fue la causa
de ese accidente, de esa violencia o de ese intento de suicidio".
Cada vez más intrigado, visité el sitio web de la Universidad de La Frontera (www.ufro.cl) y por fin encontré los
datos que entregó realmente
el estudio. Para mi sorpresa, la descripción de la investigación indicaba que sólo se midió la presencia de las drogas
en los
sujetos (específicamente alcohol, marihuana, anfetaminas, cocaína y benzodiazepinas), y no entregaba más datos que
permitieran realizar las afirmaciones mencionadas. Las cifras presentadas sólo mostraban los porcentajes
de sujetos que habían consumido cada una de las drogas, además de algunos porcentajes combinados, y también
como cambiaban
estos porcentajes en cada uno de los Servicios de Urgencia tomados como muestra. Luego de los datos se entregaban
algunas conclusiones, por ejemplo que el estudio permite "constatar
científicamente que el uso de drogas está asociado a los accidentes y situaciones de violencia en la población".
Si bien se menciona que además de un examen de orina se aplicó una encuesta a los sujetos estudiados, como no se
entregaban los resultados de esta encuesta por separado supongo que la combinación de ambos instrumentos
de medición permitió obtener sólo los resultados presentados.
Si se me permite un poco de ironía, creo que no sólo la rigurosidad que merecen las conclusiones de un estudio
sino también el principio
de causa y efecto han sido tomados aquí muy a la ligera. Un profesor contaba en la Universidad que en cierta región
habían encontrado una relación entre la llegada anual de las cigüeñas y el simultáneo aumento de los nacimientos en
las maternidades, pero por supuesto lo hacía para explicar el tipo de conclusiones que no deben obtenerse de un
estudio científico. Es cierto que es sensato suponer una relación entre el consumo de drogas y accidentes o
actos de violencia, pero si no se realiza una investigación apropiada nunca podremos saber si este supuesto
es cierto. Más aún, si las autoridades y quienes realizan los estudios necesitan tan pocos datos para obtener tan
grandes conclusiones, no nos quedará otra opción que vivir en un mundo de supuestos ascendidos a realidades.
Por último, y conciente de que esta carta excede el largo de las que aparecen normalmente en esta sección, espero
que no se publique
si no es posible hacerlo en forma íntegra. Espero también que
a estas alturas baste mi dirección de correo electrónico como firma, dato bastante más útil para identificarme y
fomentar un intercambio de ideas entre lectores que un simple nombre y apellido.
|