Domingo 25/11/2001

Hay historias que no tienen principio. Voy sentando en una micro, y a mi lado dos tipos apestan a una extraña mezcla de vino y colonia. Hablan. Esta vida hay que gozarla, ah, porque no hay otra, claro que si, dicen. Una niña balbucea sin fin a una señora, pero la señora mira todo el rato hacia afuera. Un camión se cruza en forma magistral. El conductor se destruye la garganta gritando, pero no alcanzo a entender lo que dice. Un pasajero apoya la causa solidaria, y ahora escucho fuerte y claro. Me bajo, y la fauna sigue su camino sin mi. Bajo en la escalera mecánica y camino hacia la estación. Hago colas, compro boletos, bajo otras escaleras. Paso el torniquete y llego al largo largo largo andén. El metro acaba de partir. El andén esta casi desierto, y la mañana recién empezando. Ella se para de su asiento y me sonríe. Ella no sabe. Ella sonríe como si supiera, pero no sabe. Ella se acerca y me saluda. Yo estoy confundido, y le entierro la cortapluma que llevo en el bolsillo. Ella abre los ojos como si se fuera a morir, y se muere. Emerge veloz el próximo tren. Me subo y viajo, sin rumbo, como si la vida fuera algo más que andar por ahí decapitando gatos.
ch@personajes.cl

En la estancia
niml69@hotmail.com

Ayer Mañana