Miércoles 21/11/2001

Después de un par de intentos fallidos, hoy logré ver Réquiem por un sueño. No puedo decir que me sentí estafado, considerando que Pi es una de las películas más malas que he visto en el último tiempo, pero eso no significa que no haga algunos comentarios. A su favor debo decir que se acerca más a una película que Pi, cosa no muy difícil dado el escaso guión y la estética de video clip de aquel bodrio, pero todo lo demás que se me ocurre es negativo.

Por algún motivo que desconozco, parece haber mucha gente que asocia visualmente fuerte y dramáticamente realista con que buena película. Por ejemplo, casos como la aburridísima segunda historia de El Chacotero Sentimental, que de hecho ni siquiera puede considerarse una historia sino sólo la soporífera fotografía de una situación terrible. Réquiem por un sueño tiene historia, pero es tan predecible que se hace irrelevante frente a la desagradable manera en que Aronofsky la filma. Un caso opuesto es Testigo (The Gift), en la que Sam Raimi convierte un guión digno del canal TNT a la hora de almuerzo, en una de las películas más espeluznantes que he visto en mucho tiempo. No puedo dejar de comparar ambas películas, que en realidad no tienen nada que ver, sobre todo después de leer el comentario de Wiken sobre Réquiem por un sueño, lleno de adjetivos gratuitos como cautivante, hipnótica y es necesario verla más de una vez. Soportarla de principio a fin es una experiencia tan difícil que no puedo imaginar a alguien viéndola de nuevo. Que quede claro, no me arrepiento de haberla visto cómo me arrepiento de haber visto Pi, pero de ahí a pensar en verla de nuevo creo que prefiero una maratón de Los Venegas o la E! True Hollywood Story de Wildo. Bueno, en realidad estoy exagerando porque vería feliz la E! True Hollywood Story de Wildo.

Creo que si a alguien le basta lo visualmente fuerte y lo dramáticamente realista para considerarse frente a una experiencia poética, debería ahorrarse la entrada al cine y pasar de vez en cuando el sábado por la noche en la Posta Central.

Por último, no puedo evitar decir que me molestan las películas de propaganda. La droga es mala. La droga destruye la familia. Destruye el amor. Te destruye la vida. Al principio todo es color de rosa, pero es sólo el primer paso hacia un espiral inevitable directo al infierno. Mensaje recibido. Que simple y lineal es el mundo, y yo aquí cómo estúpido complicándome en vano por aprender sobre las cosas para poder tomar decisiones responsables.
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Tarde de playa
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